Falcon 9
Etapas del cohete
Primera etapa
Segunda etapa
El Falcon 9 es, sin discusión, el cohete que ha redefinido la industria espacial del siglo XXI. Desarrollado por SpaceX, es un lanzador de dos etapas y carga media que pasó de ser una apuesta arriesgada a convertirse en el vehículo orbital más utilizado y fiable del planeta, con una cadencia de lanzamientos que ningún otro cohete de la historia había alcanzado.
Su primera etapa monta nueve motores Merlin que queman queroseno (RP-1) y oxígeno líquido, mientras que la segunda etapa usa un único Merlin adaptado al vacío. Pero su verdadera revolución no está en cómo sube, sino en cómo baja: esa primera etapa regresa y aterriza de pie, ya sea en tierra o sobre una plataforma robótica en mitad del océano, para volver a volar una y otra vez.
Reutilización: el cambio de juego
Esa reutilización, impensable hace apenas unos años, es lo que ha desplomado el coste de poner kilos en órbita. Un mismo propulsor puede acumular decenas de vuelos, y SpaceX recupera incluso las dos mitades de la cofia. Esta filosofía es la que sostiene el despliegue de la megaconstelación Starlink, que el propio Falcon 9 lanza en tandas masivas de forma rutinaria.
Más allá de los satélites, el Falcon 9 es también el responsable de llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Dragon. Para las misiones más pesadas existe su versión de tres núcleos, el Falcon Heavy, mientras la compañía mira ya hacia el futuro con su gigantesca Starship.